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Debates del TSE bajo fuego: La moderadora habló más que los candidatos

La imparcialidad del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) se encuentra hoy en el centro de una tormenta política tras el reciente debate presidencial.

Porqué? Lo que debía ser un intercambio dinámico de soluciones para el país, se transformó en un escenario de cuestionamientos hacia la moderadora contratada, quien es una reconocida periodista que antiguamente laboró en un medio, hoy contrario al gobierno, identificado por su marcada línea opositora.

La moderadora utilizó una técnica de interrogación, que según opinión de vario expertos consultados por NG, «bloquea»  la libertad de exposición y opinión de los candidatos.

El fenómeno de la «pregunta infinita»

El punto más crítico de la jornada, y que ha despertado la furia en redes sociales, es el uso desproporcionado del reloj.

Según diversos análisis de tiempo, la periodista utilizó segmentos más largos para formular sus preguntas que el tiempo total otorgado a los candidatos para dar sus respuestas.

Esta táctica, conocida en comunicación política como «acorralamiento por formato», consistió en planteamientos de hasta dos minutos —cargados de datos interpretativos y posturas críticas— para luego exigir una respuesta clara y concisa en apenas 60 segundos.

¿Moderación o editorialización?

La queja recurrente entre los analistas es que la moderadora no se limitó a facilitar el diálogo, sino que editorializó cada intervención.

Al ser una figura vinculada históricamente a una línea crítica desde su paso por un canal de televisión, su contratación ya era vista con recelo. No obstante, el hecho de que sus intervenciones restaran protagonismo a quienes aspiran a la presidencia ha sido visto como una falta de respeto al electorado.

«No es un debate cuando el moderador ocupa el 60% del tiempo aire. Vimos un ejercicio de fiscalización agresiva donde la periodista buscaba imponer su narrativa por encima de la propuesta del candidato», señalan expertos en estrategia electoral.

El silencio forzado de las propuestas

Este desequilibrio no es un tema menor. Al extenderse en preguntas que incluían contextos complejos y, en ocasiones, ataques directos, la periodista obligaba al candidato a usar su escaso tiempo en desmentir premisas en lugar de exponer planes de gobierno.

El resultado fue un debate «asfixiado» donde el ciudadano recibió más opiniones de la moderadora que soluciones de los presidenciables.

La «pifia» del TSE

Con las elecciones 2026 a la vuelta de la esquina, el papel del TSE como árbitro está siendo duramente cuestionado. Faltó s sus deberés y «pifió» a la hora de actuar de acuerdo a la normativa vigente, la cual reza:

  • Artículos 12, inciso q: Garantizar, de manera efectiva, el acceso de todos los partidos políticos participantes en un proceso electoral, en los debates político-electorales que organice, una vez hecha la convocatoria a elecciones por parte de este Tribunal.
  • Artículo 52 inciso d: Los principios doctrinarios relativos a los asuntos económicos, políticos, sociales y éticos.

La ciudadanía exige que en los próximos encuentros se garantice un cronometraje estricto que priorice la voz de los candidatos y ser obediente con el mismísimo ordenamiento jurídico el cual indica que el Tribunal Supremo de Elecciones debe: Código Electoral.

La democracia costarricense no puede permitirse que un debate financiado por todos se convierta en la plataforma personal de una periodista para ejercer su oposición, dejando al votante en la oscuridad informativa.

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