El Niño arremete en Guanacaste: 20 ASADAS ya racionan agua

La sequía implacable vinculada al fenómeno de El Niño ya empezó a cobrar su factura más alta en la pampa guanacasteca.
Un total de 20 Asociaciones Administradoras de Acueductos y Alcantarillados Comunales (Asadas), distribuidas a lo largo de los 11 cantones de la provincia, se han visto obligadas a implementar severos racionamientos de agua potable ante la drástica caída en los caudales de sus pozos y nacientes.
Así lo confirmó la Confederación Nacional de Federaciones, Ligas y Uniones de Acueductos Comunales (Conaflu), al advertir que la menor disponibilidad del recurso —que en los casos más críticos ya registra fuentes completamente secas— pone contra las cuerdas la continuidad del abastecimiento en decenas de poblados rurales y costeros.
Se calcula que la emergencia impacta de forma directa el suministro de agua en ciertas Asadas ubicadas en cantones como Nicoya, Santa Cruz, Hojancha, Nandayure, Abangares, Cañas, Tilarán y Carrillo.
Escuelas al límite y riesgos sanitarios
La crisis hídrica dejó de ser una amenaza teórica para convertirse en una encrucijada cotidiana en las aulas guanacastecas. En la Escuela Manuel Cárdenas, ubicada en la comunidad de Moracia de Nicoya, la falta de continuidad en el servicio ha transformado la rutina educativa en una batalla logística por la salubridad.
«Durante este curso lectivo nos hemos visto afectados por los cortes de agua que ha tenido que realizar la Asada debido a la escasez de lluvias. Para poder operar, tuvimos que equiparnos con estañones para almacenar agua y realizar nuestro trabajo», relata la directora del centro educativo, Jerry Cortés Carrera.
Sin embargo, el almacenamiento casero y comunitario conlleva graves riesgos colaterales. «Hemos enfrentado casos de niños con diarrea y vómitos, porque no solo el centro educativo tiene que almacenar agua, sino también los hogares, pues la restricción es generalizada», enfatiza Cortés.
Desde la administración del acueducto local, el diagnóstico confirma la gravedad del panorama. Jeffry Pérez Hernández, vicepresidente de la Asada de Moracia, detalló que los pozos profundos de los que depende la población registran descensos históricos: «Nuestras fuentes principales han tenido una reducción considerable en su caudal. Incluso, uno de los pozos ya se nos secó por completo».
Un cóctel explosivo: El Niño «muy fuerte» y la presión inmobiliaria
El impacto climático ocurre en un momento crítico para la provincia. A la aridez natural del Pacífico Norte se le suma la presión generada por el vertiginoso desarrollo inmobiliario y turístico, especialmente en las zonas costeras de Santa Cruz, Carrillo y Nicoya, donde la demanda de agua sobrepasa la capacidad técnica de recarga de los acuíferos locales.
Las proyecciones del Instituto Meteorológico Nacional (IMN) pintan un escenario aún más complejo para los próximos meses:
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Reducción de lluvias: Se prevé un déficit hídrico de hasta un 50% menos de precipitaciones en todo el Pacífico Norte.
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Aumento de temperatura: Las temperaturas medias podrían situarse hasta 2 °C por encima de lo normal.
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Intensidad del fenómeno: El IMN catalogó la intensidad de El Niño como «fuerte» durante setiembre y octubre, proyectando que alcanzará la categoría de «muy fuerte» entre noviembre y diciembre, con secuelas que se extenderán al menos hasta el primer trimestre del próximo año.
Llamado a la acción institucional
Ante la inminencia de un desabastecimiento prolongado, la Conaflu instó a las Asadas afectadas a activar de inmediato sus protocolos de articulación con el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), los gobiernos locales y los Comités Municipales de Emergencia.
El gremio de acueductos comunales remarcó la urgencia de mantener censos actualizados sobre la población impactada, priorizando la atención mediante cisternas u otros mecanismos de contingencia para los sectores más vulnerables, entre ellos niños, mujeres embarazadas, adultos mayores y personas con discapacidad.
En una provincia históricamente marcada por la resiliencia ante el clima seco, la llegada de un episodio de El Niño reforzado vuelve a poner en el centro del debate la urgencia de infraestructura hídrica de gran escala, la protección de las cuencas prioritarias y una planificación territorial que impida que el crecimiento comercial deje sin agua a los hogares comunales.