Guía para guardar agua en casa de forma segura por sequía del Niño

El fenómeno de El Niño siempre trae días calurosos y pocas lluvias a nuestra provincia de Guanacaste por lo que es común que suframos cortes de agua o bajonazos de presión en la tubería.
Tener agua guardada en la casa se vuelve indispensable para cocinar, lavarnos las manos y hacer las tareas del hogar. Sin embargo, si no la guardamos bien, el agua se puede descomponer o, peor aún, convertirse en un criadero de zancudos del dengue.
Para que no corra riesgos ni enferme a su familia, le compartimos esta guía práctica y fácil de seguir para almacenar agua en casa de manera limpia y segura.
1. Elija el recipiente correcto
No cualquier estañón o balde sirve para guardar agua para tomar o cocinar. Algunos plásticos pueden soltar químicos feos o venenosos con el calor.
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Busque estañones especiales para agua: Utilice estañones de plástico grueso y limpio, ojalá de los que dicen que son aptos para alimentos (suelen ser de color azul o blanco). Evite a toda costa guardar agua en estañones que hayan contenido químicos, jabones industriales, pintura o aceites.
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Prefiera estañones oscuros: Si el recipiente es transparente o deja pasar mucha luz, al agua le van a salir «lamas» o algas verdes muy rápido. Los de color azul oscuro o negro ayudan a que el agua se conserve mejor.
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Siempre con tapa: El recipiente debe tener una tapa que cierre bien (de rosca o bien ajustada). No use telas viejas ni plásticos amarrados con ligas, porque los mosquitos y el polvo terminan metiéndose.
2. Lave bien el tanque o estañón antes de usarlo
Antes de echar el agua que va a guardar, dedíquele unos minutos a lavar muy bien el recipiente por dentro.
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Lave con jabón y cepillo: Restriegue bien las paredes y el fondo del estañón con agua, jabón de lavar platos o de pila y un cepillo limpio.
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Enjuague bastantísimo: Elimine todo el jabón con bastante agua hasta que no quede nada de espuma.
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Desinfecte con cloro: En un balde con agua, eche unas 3 o 4 cucharadas de cloro comercial (del normal, sin olor a lavanda ni nada raro). Échelo dentro del estañón, muévalo para que moje todas las paredes por dentro y déjelo reposar por media hora.
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Bote el agua con cloro y enjuague: Vacíe el estañón, vuelva a pasarle un poco de agua limpia para quitar el exceso de cloro y déjelo secar boca abajo. ¡Listo, ya puede llenarlo!
3. ¿Cómo mantener el agua limpia y segura para tomar?
El agua estancada durante muchos días se puede poner fea. Si va a guardar agua para beber o preparar comida, siga estos dos consejos sencillos:
Échele unas gotitas de cloro
Si guarda agua en un estañón y la va a tener ahí guardada por varias semanas, agregue unas 2 o 3 gotas de cloro por cada litro de agua. Por ejemplo, para un balde grande de 10 litros, con media cucharadita de cloro basta. Revuelva bien y deje el estañón tapado durante media hora antes de usar el agua. Esto mata las bacterias invisibles.
Hierva el agua antes de beberla
Si en su casa hay niños pequeños, bebés o personas mayores, lo mejor es hervir el agua durante unos 2 o 3 minutos a fuego alto antes de que la tomen. Una vez hervida, tápela y déjela enfriar en la misma olla para que no le caiga polvo.
4. Evite que se le metan los zancudos del dengue
En Guanacaste el calor es fuerte y los mosquitos buscan cualquier charquito para poner sus huevos. Un estañón mal tapado es una «fábrica de zancudos» en potencia.
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Tape siempre: Nunca deje el estañón destapado ni un solo minuto.
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Póngale malla a las salidas: Si su tanque tiene un huequito para que no se rebase o para respirar, tápelo con un pedazo de malla mosquitera bien amarrada.
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Prefiera usar llave o tubo: Es mucho mejor si su estañón tiene una llavecita en la parte de abajo para sacar el agua. Si mete huacales, jarras o baldes por arriba para sacar agua, terminará ensuciando el depósito con las manos.
5. ¿Dónde poner los recipientes?
El lugar donde ponga sus estañones marca la diferencia:
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Póngalos bajo sombra: No deje los estañones pegando el sol de Guanacaste todo el día. El sol evapora el cloro, calienta el agua y hace que se ponga fea más rápido. Busque un corredor, una bodega o una techumbre fresca.
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Súbalos en una base firme: Ponga el recipiente sobre un piso plano de cemento o sobre una tarima de madera. Evite dejarlos directamente sobre la tierra.
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Aléjelos de venenos o gasolina: Nunca guarde el agua cerca de canfín, gasolina, venenos para las plantas o desinfectantes fuertes. Los olores y químicos pueden atravesar algunos plásticos y contaminar el agua.
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Gaste y renueve el agua: No deje la misma agua guardada por meses. Vaya usándola para lavar ropa, regar las plantas o limpiar la casa cada dos o tres semanas, y vuelva a llenar el estañón con agua fresca.
Pequeños cambios que ayudan mucho en la casa
Durante los meses más secos, recuerde poner en práctica estos sencillos hábitos familiares:
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Aproveche el agua de la lavadora: El agua del segundo enjuague de la lavadora sirva para juntar en baldes y usarla para correr el servicio sanitario o lavar los corredores.
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Cierre la llave mientras se enjabona: Ya sea lavándose las manos, los dientes o bañándose, no deje el tubo abierto mientras no esté usando el agua directamente.
Guardar agua es una excelente idea para proteger a nuestra familia durante los cortes de suministro, pero hacerlo con cuidado y limpieza garantiza que esa ayuda no se transforme en un problema de salud. ¡Cuidemos el agua entre todos!