Actualidad Guanacasteca

Estas son las «otras» estaciones de Guanacaste: La singular guía de un biólogo

Quien recorre Guanacaste a diario sabe bien que los calendarios tradicionales se quedan cortos. Mientras el resto del mundo mide el año en cuatro periodos o en el tránsito entre la estación seca y la lluviosa, en las rutas pamperas el tiempo se mide de otra forma: por las frutas que aparecen a la orilla de la carretera, las costumbres locales y los curiosos adornos que nunca terminan de guardarse.

En una reciente y amena crónica publicada en el prestigioso medio The Tico Times, el biólogo Vincent Losasso —fundador de Guanacaste Wildlife Monitoring— compartió su particular radiografía sobre cómo se marcan las épocas del año desde el volante mientras realiza su trabajo de monitoreo con cámaras trampa por la provincia.

A continuación, ampliamos y desglosamos las «estaciones» cotidianas que definen el ritmo de nuestra pampa guanacasteca:

1. La temporada de la «basura socialmente aceptada» (El mamón chino)

En estos momentos, las carreteras guanacastecas atraviesan una de sus épocas más dulces y coloridas. Aunque el mamón chino (Rambutan) no es originario del clima seco de Guanacaste —proviene del Sudeste Asiático y en Costa Rica se cultiva principalmente en las zonas más húmedas del Caribe como Limón—, su llegada a la pampa es masiva.

Puestos improvisados y mesas cargadas con pirámides rojas y espinosas bordean rutas clave como la Interamericana Norte o la vía hacia las playas del Golfo de Papagayo. Por unos pocos miles de colones, los conductores compran bolsas repletas de esta fruta jugosa.

Guanacaste Biólogo Vincent Losasso
Vincent Losasso compartió su particular radiografía sobre cómo se marcan las épocas del año desde el volante mientras realiza su trabajo de monitoreo con cámaras trampa por la provincia.

Como bien señala Losasso en su crónica, existe un «código no escrito» en esta época: las cáscaras rojas terminan cayendo a la orilla de la calle mientras los pasajeros las van pelando en el trayecto. Al ser material 100% orgánico, el espinoso rastro se convierte temporalmente en el marcador biológico de que la cosecha está en su punto máximo.

2. La temporada de «hombres en las copas de los árboles» (Jocotes y mangos)

Un par de meses atrás concluyó una de las estampas más pintorescas del paisaje rural: la recolección de jocotes. Esta fruta, que pasa de un verde ácido a un rojo maduro y dulce, crece en pequeños árboles de ramas frágiles que tradicionalmente se utilizan como cerca viva en los potreros a la orilla del camino.

Durante esta época, es habitual ver a hombres encaramados en las ramas para alcanzar la fruta, mientras abajo los espera alguien con la bolsa lista. Esta etapa coincide de cerca con la temporada de «lanzamiento de palos», reservada para los mangos: al ser árboles de gran envergadura e imposibles de escalar con facilidad, la puntería tradicional entra en juego para hacer caer los frutos más maduros.

3. La temporada navideña eterna

Para el observador atento, la Navidad en Guanacaste no dura solo diciembre: dura todo el año. Losasso relata cómo en los pequeños pueblos rurales de la provincia, la comunidad se organiza para decorar el parque central en el mes de diciembre.

El adorno estrella suele ser una estructura cónica hecha de varilla de construcción soldada, recubierta con tela agrícola verde (serán) y adornada con guirnaldas y luces. Lo curioso —y entrañable— del fenómeno es que, una vez concluidas las festividades, la decoración suele quedarse en su sitio.

Recorriendo los distritos guanacastecos, es común encontrar parques donde el espíritu navideño permanece intacto en pleno julio o septiembre: desde renos de plástico y estrellas brillantes hasta palmeras decoradas con bambalinas en medio del calor del verano.

El valor del paisaje cotidiano en la pampa

Más allá del tono humorístico y cercano de la nota original de The Tico Times, observaciones como las de Vincent Losasso recuerdan el profundo vínculo entre la biodiversidad, la agricultura migratoria y la cultura popular en Guanacaste. Identificar las épocas del año a través del entorno no solo demuestra observación biológica, sino también una conexión real con la identidad local y el día a día en las carreteras de la provincia.

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